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martes, 3 de diciembre de 2019

La narrativa digital: entre tensiones y vacíos


"Parece ser que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. La deshumanización es galopante"

Gabriel García Márquez
52a Asamblea de la Asociación Iberoamericana de Prensa
Los Ángeles. 7/10/96

Las palabras del Nóbel colombiano adquieren, a medida que transcurren los años, más energía interpeladora. Leerlas y cotejarlas con nuestra actualidad nos hace pensar que sus dichos poseen la atemporalidad de alguna frase fatal de Discépolo en "Cambalache". Si el mundo fue y será una porquería, entonces los periodistas parecen deshumanizarse y perderse siempre en los laberintos tecnológicos. 

Parece ser que la mayoría de los debates y discusiones acerca del devenir de la actividad periodística se circunscriben a su faz económica: a la capacidad para adaptar los ritmos productivos, las herramientas, el estilo y el modelo de ganancias a las prestaciones, limitaciones, conflictos y ventajas que ofrece Internet como nuevo universo a despuntar. Lo demás, se observa con cierta tristeza, se define con la dinámica de ciertos combates de boxeo entre un fajador implacable y un amateur poco dúctil en busca de ascenso: unos cuantos golpes bastan para cerrar el pleito. El reduccionismo y la simplificación son casi insultantes.

Incluso no es extraño leer en algunos periódicos u oír en los círculos académicos que el periodismo está atravesando una nueva etapa de evolución y redefinición.  Si ese hecho es verdadero, no tenemos que buscar demasiado para hallar que el fundamento principal se cimenta en la incertidumbre sobre cómo prosperar en el negocio de recabar, confeccionar y ofrecer información inmerso en el nuevo paradigma web. Otros factores, como el que atañe a las narrativas propias del ciberperiodismo, parecen quedar para después. La procrastinación de esta discusión es particularmente grave si tenemos en cuenta que es justamente este rasgo, el estilístico, el que le dio a la profesión periodística su último empuje conceptual allá por los 60, con Capote, Wolfe y, más acá, Rodolfo Walsh (el insigne Roberto Arlt puede ser considerado un precursor). Aquel <Nuevo Periodismo> no sólo generó reflexiones acerca de nuevos productos informativos que el público acogió y reclamó, sino que abrió la posibilidad de pensar en la actividad misma, en sus potencialidades literarias, en sus límites éticos y en el derrocamiento definitivo de algunos mitos y relatos ordenadores como el de la objetividad robótica del comunicador que se expresa reprimiendo lo que piensa y siente. 



-La noticia web como espacio en conflicto y permanente construcción

Los lineamientos estilísticos de la noticia, el género por excelencia del periodismo comercial, fueron forjados en gran medida con relación al espacio físico o temporal en donde se desenvolvía. Al ser el elemento preponderante de todo producto periodístico gráfico, radial y televisivo, ésta debía seleccionarse de acuerdo a criterios estrictos, escribirse o narrarse en términos claros y desarrollarse de forma breve y concisa. La web llegó para borrar esas fronteras. Ahora el espacio en el cual se desenvuelve una noticia es infinito y las posibilidades de publicarla dejaron de depender del factor tiempo. Sin embargo, ninguna de esas potencialidades se manifiestan con generalidad.  Es más: la noticia se ha "pervertido" más de lo que estaba cuando sólo habitaba en los soportes tradicionales.

La exacerbación de los criterios de instantaneidad y atractivo, acompañadas de la ambición por generar un flujo constante de visitas a los distintos sitios, facilitaron las condiciones para la proliferación de escritos noticiosos que carecen de todo rigor narrativo o, en casos extremos, de todo rigor periodístico. Las llamadas fake news son un fenómeno cada vez más extendido y lo que preocupa es que cuando la respuesta del público es la atención, algunos sitios hacen de ellas una suerte de marca de estilo. En el mismo sentido pero más atenuado en sus efectos, viaja el clickbait, que podría catalogarse como una estrategia para generar visitas que se logra mediante la utilización ambigua del lenguaje o la presentación taimada del hecho. 

En todo caso, parece claro que esta era del periodismo tiene, en su género más sencillo, demasiadas deudas como para vanagloriarse de albergar una evolución

Un problema. Lidiar con la expansión de las noticias falsas es un desafío de los nuevos tiempos para el periodismo.